“El documental “Atleta A” ha destapado el camino por el cual muchas gimnastas han transitado, en silencio, sufriendo abuso psicológico, verbal y sexual.”

En días recientes he platicado con mi madre sobre lo que está sucediendo en el mundo de la gimnasia en diversos países, después me preguntó si recordaba lo que había vivido con mi primera entrenadora. Consternada yo le contesté que tenía recuerdos muy ambiguos de esos años pues yo tenía entre 4 y 5 años, ella me comentó que dicha entrenadora me pellizcaba o daba nalgadas para mantener mi cuerpo firme durante los ejercicios y por eso no me permitió dedicarme a la gimnasia… yo quedé anonadada. No sabía qué contestar, supongo que mi memoria bloqueo dichos sucesos y los borró por completo. Esto me sucedió a mí, en un gimnasio de mi alcaldía, donde muchas niñas acuden para conocer este deporte y solo buscan actividad física.
Con esta reflexión me doy cuenta de lo difícil que es para las gimnastas que han sufrido abuso y lo difícil que es darse cuenta de lo que viven en los entrenamientos.
Se vivía en una normalización de la violencia dentro del deporte pues esto había demostrado entregar resultados positivos. Esto no es algo nuevo, es una situación que data desde la época de la legendaria Nadia Comaneci o inclusive antes.
Nadia Comaneci fue entrenada en Rumania por la pareja conformada por Béla y Marta Károlyi. Sus actuaciones marcaron un antes y un después, sin embargo algo que llamaba mucho la atención era que después de ganarlo todo su sonrisa era entrenada.
Al pasar los años los Károlyi desertaron de la dictadura rumana y fueron contratados para gestionar el equipo nacional estadounidense. Tras su llegada a Texas convirtieron un rancho en un complejo de entrenamiento impresionante, lejos de la ciudad y con todo lo necesario para llevar a cabo los entrenamientos del selectivo.
Sus métodos eran militares, las niñas pasaban horas entrenando y sin poder comunicarse con el exterior una vez que llegaban al rancho. Se prendieron las alarmas durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, en los cuales los Károlyi obligaron a Kerri Strug a realizar su segundo salto para conseguir la medalla de oro por equipos. Muchos lo vieron como un acto heroico pero pocos saben que Strug salto con dos ligamentos rotos en uno de sus tobillos.

Sin embargo, los entrenadores rumanos continuaban como encargados del equipo de las barras y las estrellas entregando resultados positivos.
Tiempo después llegó lo que parecía una luz para las gimnastas el doctor Larry Nassar, quien se convertiría en su peor pesadilla. Nassar “consentía” a las gimnastas durante su estadía en el rancho de los Károlyi pues les obsequiaba dulces, chocolates, llamadas a sus casas entre otras cosas. Por lo cual la relación entre el médico y las seleccionadas era de “confianza y seguridad” ya que era el único que las entendía y escuchaba mientras pasaban horas entrenando bajo el rigor de los rumanos.
Todo esto causó un ambiente el cual Nassar aprovechó para llevar a cabo sus crímenes atroces. Durante los diez años en los cuales estuvo trabajando para USAG (Federación deportiva estadounidense para la gimnasia) se han reportado hasta el momento más de 300 denuncias de abuso sexual, entre ellas diversas campeonas olímpicas. Inclusive se dice, pues no se ha comprobado, que Mackayla Maroney fue obligada a firmar un contrato de confidencialidad tras ser abusada en la villa olímpica en Londres 2012.

Pero, ¿Cómo pudo pasar esto durante tanto tiempo? ¿Por qué nadie decía nada?
La respuesta a estas y otras preguntas son muchas, las principales son el ambiente de miedo que vivían o viven las gimnastas de no formar parte del equipo, las ambiguas políticas de USAG en cuanto abuso y los intereses económicos de la federación.
Las mismas gimnastas al tener este vínculo con Nassar, platicar con sus compañeras y darse cuenta de que era un tratamiento de “rutina” junto con la presión de no ser considerada por los entrenadores las obligó a guardar silencio.
Como lo narra el documental “Atleta A” la “primer” denuncia que recibió Larry Nassar fue de Maggie Nichols en 2015. Todo comenzó porque la entonces entrenadora de Maggie escuchó una conversación entre Maggie y su compañera de equipo Aly Raisman sobre los procedimientos de Nassar y si eran normales, a lo cual Raisman respondió que a ella le hacía lo mismo. La entrenadora le comentó a la entonces coordinadora del equipo femenil y después al entonces presidente de la federación Steve Penny.

Penny le aseguró a los padres de Nichols que se llevaría a cabo una investigación por parte del FBI y que debían de ser discretos para no estropearla. Meses después USAG no daba respuesta y los Juegos Olímpicos de Río 2016 estaban a la vuelta de la esquina. Maggie a pesar de ser una de las mejores gimnastas estadounidenses no fue seleccionada para acudir a la justa olímpica, tiempo después se supo que no querían que Nichols diera a conocer su denuncia por lo cual Marta Károlyi bajo el comando de Penny decidieron que no formara parte del equipo.
Al demostrarse culpable, Larry Nassar pasará el resto de sus días tras las rejas, Steve Penny fue arrestado en 2018 por alteración de pruebas y omisión en el caso Nassar y aún espera su condena. Además, P&G retira su patrocinio de USAG.
Esta historia continua pues la federación ha presentado diversas ofertas a las gimnastas afectadas como compensación por los daños perpetrados por Nassar e ignorados por la federación sin embargo las gimnastas, incluida la multi campeona Simone Biles, han rechazado dichas ofertas pues creen que significaría renunciar al cambio que quieren generar dentro del deporte.

Este documental ha resonado alrededor del mundo, gimnastas de Reino Unido, Holanda, Australia, entre otros han presentado denuncias por abuso psicológico y físico por parte de entrenadores. Esperemos que dichas federaciones aprendan de lo sucedido en Estados Unidos y lo resuelvan de una mejor manera por el bien de cada niña que sueña con llegar a la cima del olimpo.
Por favor tómense un momento para ver este video de Glamour, en el cual podemos ver el rostro de las sobrevivientes de Larry Nassar. Tengamos en mente, solo basta que alguien escuché para cambiar las cosas.
https://www.glamour.com/video/watch/the-army-of-women-who-took-down-larry-nassar